Valparaiso, Un destino pendiente.

Este destino era un destino pendiente hace algunos años, estando en Cusco a la entrada de un Museo conocí a Hernán, un chileno bloguero de viajes; luego del recorrido por el Museo compartimos un café mientras mirábamos desde una terraza a la Plaza de Armas, aparte de disfrutar la vista, hablábamos de los viajes y de la vida, el hablándome de sus viajes, de la ciudad donde nació y la ciudad donde vivía y yo hablándole de Latinoamérica y de Ecuador, la verdad es que tiendo a promocionar mucho mi país, así que él me invitó a su país y yo lo invite al mio, desde ese día Chile se convirtió en un destino pendiente para mi y Ecuador para él, seguimos en contacto por años, la verdad esperaba ganarle, era una competencia de la que él no estaba enterado, pero que estaba en mi mente; hacer que él conozca primero Ecuador antes de yo conocer Chile, con el tiempo esta competencia se me había olvidado hasta que en el 2017 luego de planear un viaje a México y tener casi todo listo, excepto el boleto; de un día para otro esa idea dejó de gustarme y simplemente sentí que no debía ir a México, al menos no ese año, pero mi mente no dejaba de pensar en viajar; las siguientes dos semanas toda la información que me llegaba era sobre Chile, eran mis amigos hablándome de Chile o era publicidad de Chile, llegó un momento que en verdad me pregunté: ¿Qué tanto hay en Chile?; uno de esos días luego de un día muy cansado, muy estresado, muy muchas cosas, llegué a mi casa y para entretenerme entre al instagram, y la primera foto que me salió era la del atardecer en Valparaiso subida por Hernán, en ese momento solo dije: quiero estar ahí, al día siguiente me desperté decidida a ir a Chile, así que le escribí a Hernán a contarle que iba a ir, y así fue, dos meses después estuve ahí buscando capturar la magia de esa ciudad, viendo con asombro y escuchando la explicación y la descripción de este porteño que esta totalmente enganchado y enamorado de su ciudad.

El primer día luego de dejar mis cosas y  darme una ducha, empezamos el recorrido por las calles de Valpo, y si que caminamos, aún no se como pude caminar tanto en un día, lo bueno es que luego reponíamos fuerzas con buena comida, fuimos a Cerro Alegre y Cerro Concepción, vimos Valpo desde el mar en una de las lanchas turísticas, fuimos al mirador 21 de mayo el cual diría que tiene una de las mejores vista de Valpo, anduvimos en ascensores, nos sentamos en una plaza a ver pasar el tiempo y aclarar la mente mediante el disfrute del silencio, observando e imaginando por ratos los diálogos de las personas (es algo que suelo hacer, ver la vida como si fueran escenas), luego de eso fuimos por un café en la cafetería el Turi y vaya que vale la pena, no solo por el café si no por la vista; no se si la ciudad es así todo el tiempo pero al menos a mi me ha pasado que he escuchado música todo el tiempo, ¿se imaginan, ver una ciudad tan linda con fondo musical todo el rato? si la ciudad no es así, pues que suerte que he tenido yo de sentirme dentro de una película, descubriendo una ciudad entre risas y conversas, en medio de murales, paisajes, música e historia.

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Este día agotador y divino había concluido, debía de descansar para seguir descubriendo un poco más de Valpo al dia siguiente.

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Esa mañana adoptaría mi primera costumbre chilena y que buena costumbre eh! sobre todo una costumbre muy deliciosa, palta o aguacate en el pan por las mañanas uff una maravilla, en verdad no se como había vivido sin esto en mi vida, ¿como no se me había ocurrido?, este sería otro día de intensos recorridos y caminatas viendo murales, casitas históricas y el museo de la casa de Pablo Neruda después de esto nos fuimos al museo a cielo abierto y para reponer fuerzas qué mejor que una chorrillana con el respectivo terremoto, que para ser sincera, que buen nombre que le han puesto, ¡en un país que se mueve constantemente, como no le ibas a poner a un cóctel nacional, terremoto! y los efectos que este cóctel causan, le hacen más honor a su nombre al menos para una inexperta como yo, y qué mejor lugar que el J. Cruz acompañado de música en vivo; cuando se viaja, el cansancio vale la pena y más cuando repones las calorías con platos así de ricos.

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Luego fuimos a descansar un rato para volver a salir a recorrer en la noche, el día terminaría bastante musical con un concierto de música clásica en el auditorio de la USM no sin antes ver la increíble vista que tiene esta Universidad hacia el mar, ni bien terminó el concierto nos dirigimos a un bar muy clásico en Valpo para cerrar la noche comiendo machas a la parmesana (por lejos mi plato favorito de Valpo, la gloria en la boca) escuchando unos tangos y boleros.

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Que día para tan bueno, en definitiva llegar a esta ciudad había sido una muy buena decisión.

Para el último día o al menos el que creía que sería el último día, fuimos por una pizza a Viña del Mar y a ver el Castillo Wullf y el famoso reloj de flores, este sería el día más tranquilo ya que de noche debía ir a dormir a Santiago para luego tomar mi vuelo por la mañana en busca del Desierto más árido del Mundo y el Salar más grande del mundo, aunque esto me entusiasmaba me había gustado tanto Valpo y sentía que aún tenía tanto por descubrir que en verdad me costaba irme, pero bueno esto a veces es así, así que con algo de tristeza me despedí de la ciudad esperando volver a verla, y así lo hice, luego de mi semana entre Potosí (Bolivia) y Atacama (Chile), volví a Santiago en teoría pasaría los últimos días aquí, pero no quería regresar a Ecuador sin volver a ver un atardecer en Valparaíso, así que eso hice, volví un día antes de irme para que mi último atardecer en Chile lo pudiera ver en Valpo, no encontraba una mejor forma de despedirme de este increíble país, llevando un pedacito de Valpo en mi, convirtiéndose en un lugar al cual siempre querer volver; cómo no engancharse a ella si era la descripción gráfica de  la ciudad que dibujaba de niña y que no sabía que existía.

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Un viaje por Chile y Bolivia

 

Un viaje de dos semanas por dos países  con paisajes sacados de los sueños de los poetas, no habría mejor forma de describirlos que decir que su belleza esta en los contrastes, por alguna razón que aun no consigo decir me he quedado enganchada y sin querer que me suelten, describir cada cosa que me gusta de ellos seria todo un reto; desde una ciudad que por lejos no hay mejor forma de llamarla que la Joya del Pacifico, un paraíso para los que adoramos y atesoramos los atardeceres y que vemos en ella plasmado el sueño de niños; hasta uno de los lugares mas surrealistas que podrían existir en la tierra, ese que de día es tan imponente al intensificar la blancura de su suelo mediante el sol y que cuando ya no ves nada mas que un camino donde todo es blanco y ya no consigues ver tierra en el horizonte, de repente cuando crees que ya no puedes estar mas maravillado aparece en medio una isla llena de cactus gigantes haciéndote creer aun mas en la magia, o mas bien no sabiendo que tan real es lo que ven tus ojos y que tu cámara no logra captar la hermosura del lugar.

Aquí les muestro un poco de esos lugares llenos de contraste y magia, sea en la ciudad, en el desierto, en la montaña, en sus lagunas o sus salares, que de algún modo te harán sentir que para buscar la magia no es tan necesario recurrir a la alquimia, solo basta con abrir los ojos.

Valparaiso

Les ha pasado que cuando la pasan tan bien en un lugar o con personas simplemente no toman muchas fotos, de hecho les cuesta tomar fotos, se les olvida que el celular tiene cámara, pues en este lugar me pasa eso; en el primer viaje a Valparaíso no tome muchas fotos la estaba pasando tan bien que de todos los lugares donde estuve durante ese viaje, esta fue la ciudad y el lugar que menos fotografié y por algo tan sencillo como maravilloso, lo viví muchísimo más, me sentí parte del lugar, la sentí mía y cuando sientes algo tuyo casi no le tomas fotos, porque las fotos son recuerdos y nos suele pasar que con lo de uno, al tenerlo siempre, al tenerlo en nuestro presente, no le sacamos tantas fotos, ejemplo de eso al menos en mi, es Guayaquil, he empezado a fotografiar más la ciudad donde nací y vivo en la actualidad, porque se que es bastante posible que luego deje de ser mi día a día, entonces quiero llevarme fotografías de ella.

Al llegar a casa me di cuenta que hubieron lugares que estuve menos tiempo que Valparaíso y sin embargo había tomado muchísimas fotos de esos lugares, mientras que Valpo estaba lleno de recuerdos para mi, habían cosas tan simples como caminar por el mirador baron viendo la ciudad mientras hacía camino al departamento que me hacían extrañar la ciudad teniendo nada de tiempo de haber llegado a Guayaquil, queriendo volver para coleccionar más atardeceres.

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Que porque me gusto tanto, al inicio no lo entendí del todo, de hecho hasta llegué a pensar que podía estar siendo mi perspectiva un poco influenciada por la perspectiva de la primera persona que me enseñó la ciudad, amaba su contraste en todos los sentidos y su complejidad y libertad, pero notaba que parte de esta forma de verla estaba al menos un poco basada en la perspectiva de quien me la mostró, de su explicación y su forma de transmitir cuánto la quería, al mismo tiempo temía mucho al inicio escribir sobre Valpo por todo lo anterior  y porque temía no hacerle justicia.

Meses después volví a esta ciudad divina, esta vez me fije mas en el camino, empezando por algo, a esta ciudad la primera vez llegue era primavera y recibí el verano y ahora llegue en otoño y, que lindo que fue pasar por Casablanca, como disfrute ese momento y como deteste no tener con batería mi celular y poder fotografiar el camino, en Ecuador no existen las cuatro estaciones y vivo en una ciudad donde hace calor casi todo el año por lo que ver esos cambios me fascinaban, la simplicidad me parece extraordinaria y mágica en ciertos lugares, este es uno de esos.

Me emocione mucho al empezar a darme cuenta que estábamos entrando a Valpo y para ser sincera me di cuenta que recordaba cada detalle como si hubiera estado solo hace pocos días, que rico era volver a una ciudad que me hace sentir en casa y saber que me encontraría con amigos, esta vez tendría dos guías nuevas, dos perspectivas nuevas que me terminaban de confirmar algo, yo había visto la magia de este lugar con cada una de las personas que me mostraron la ciudad y también había visto la magia en solitario y en cada una de sus versiones me gustaba, normalmente te dirían algo como: Guía para conocer Valpo, o los imperdibles de Valpo, pero la verdad es que no puede existir una guía en una ciudad que place conocerla toda y que siempre está cambiando, y por ende no te deja de sorprender, y no, valpo no solo es murales y casitas de colores, Valpo es una ciudad caótica, libre, comercial, política, histórica, tradicional, urbana, expresiva, no se, creo que es una ciudad que me quedo corta en palabras para lograr describirla, solo puedo decir que amo sus contrastes y amo descubrirla, cuando uno es pequeño y te hacen hacer un dibujo de una ciudad o un pueblo casi todos hacemos cerros o montañas, mar, sol, pajaritos, nubes y casitas de colores, la mayoría de nosotros cuando lo hacemos no sabemos de la existencia de Valpo pero eso también es Valpo, es el sueño plasmado en un nuestro dibujo de niños,hecho realidad; Valpo es una ciudad donde aún podrás encontrar el espíritu de un niño soñador dentro de un adulto, jamás olvidaré ver adultos en la resbaladera de cemento, ni la mirada de los pescadores, amable y fuerte a la vez, ni como el cantinero te sirve la cerveza sin sonreír pero dando a notar un toque de amabilidad, esta ciudad artística y musical, te engancha y te dejas llevar, te lleva a esos lugares donde puedes poner tu mente quieta y tu ser suspira atesorando atardeceres, antes de irme esta vez, recuerdo que estuve muy nostálgica y tal vez un poco más que la primera vez, y dije: Es tan pequeña y grande a la vez, es tan compleja y no deja de sorprender.

Valpo es caoticamente hermosa.