Somos unos Románticos

Hace poco tuve una grata visita de un amigo porteño, nacido en un puerto austral pero amante de la Joya del Pacífico, no es para menos que al menos una vez en la vida debía pisar la Perla del Pacífico; y él me hizo notar algo que para mi era una cuestión normal, porque bueno, es mi entorno; me dijo que en Guayaquil somos unos románticos y para ser sincera no era algo que notara tanto, me considero romántica pero no es tanto por el amor en sí, sino más bien el romance como aquello que embellece los momentos, el ver los detalles y disfrutar de ellos.

La última noche de su visita nos fuimos al Balcón de Arthur, un bar restaurante con una vista única y música en vivo; mientras conversábamos había una pareja en una mesa cercana y como recién estaba anocheciendo aún no había mucho movimiento, éramos pocos en el lugar, él al ver a la pareja y ver los detalles del lugar, me dijo: “buscaste el lugar más romántico”, y para ser sincera pues sí y no; diría que busque un lugar bonito, lleno de detalles y con una vista muy linda, pero no fue en sí que mi mente buscará un lugar romántico (al menos no conscientemente), pero al recordar el recorrido y las veces que he salido simplemente a dar una caminata por la ciudad, noto que si, en definitiva si lo somos, amamos las caminatas al atardecer junto al Río o el Estero, somos de flores y cartas, de dedicar canciones, de escuchar música en vivo y por lo general música romántica y aunque ya casi no somos de dar serenatas en balcones, aun damos serenatas, aun escribimos poemas y aún hacemos canciones, por algo en todos lados hay un trocito de historia, siendo algo así como amantes de la nostalgia la cual nos sirve para embellecer los momentos, para tener el “alma en los labios” y seguir escribiendo el “romance de mi destino” muy del puerto.

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Los Amigos del Camino.

Ayer me escribió un amigo chileno que conocí este año en el encuentro de mujeres viajeras que hubo hace un par meses, para decirme que viene a la ciudad; yo había quedado con él, en que en caso de pasar por Guayaquil  le daría un recorrido histórico y viene a hacer el recorrido; es de las personas mas cool que he conocido y por lejos lo más hippie y místico que he tenido entre mis amigos, esos de los que te revisan el aura y te dicen tus verdades todo lo bueno y lo malo y al mismo tiempo te recarga de energía positiva con risas y conversaciones varias, creo que es una de las cosas que más me agrada de los viajes, la diversidad de personas que son parte del camino y que te hacen darte cuenta cuanto estas y vas aprendiendo.

Siempre lo diré: en los viajes los lugares son importantes pero más que los viajes son las historias y estas son contadas por personas, es ahí donde radica la magia, o bueno parte de ella, en las personas y en la construcción de sus caminos y de tu camino.

La vida que elegí

Comienzo mi relato por algo que inevitablemente me lleva a otra cosa, la nostalgia.

Yendo a un lugar que me enganchó, estando de una conexión a otra, un viaje de 14 horas y que si sumo el bus serán 16, estando de pasada por Asunción puedo decir que he sentido mucha nostalgia por Sao Paulo, he visto publicidad de SP, he leído sobre SP y ahora acá veo una cafetería que también estaba en el aeropuerto antes de regresar a Ecuador; en parte mi relación con Brasil fue de amor y odio, recuerdo haber estado feliz de regresar a casa y estar triste de dejar Sao Paulo, aún no me iba y ya quería volver, esta nostalgia me hace pensar en algo: En la vida que elegí; la nostalgia será una constante, queriendo siempre volver a lugares que de alguna manera me engancharon y se hicieron parte de los miles de recuerdos increíbles que la vida me ha dejado.

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Por alguna extraña razón hoy me he sentido enormemente bendecida y agradecida sabiendo que lo que vivo no todos tienen la oportunidad de vivirlo, sabiendo que mi sueño de niña de querer estar de un lado a otro hoy es verdad, tal vez no como Eliza Thornberry, tal vez no en una casa rodante; en el fondo aunque amo la idea de pasar de viaje, amo también la idea de un pequeño lugar al cual sentir mi hogar, escribo esto y miro el reloj son apenas las 5 y mi vuelo sale a las 9, hoy he comido, he volado, estoy haciendo camino, estoy escribiendo y estoy imaginando cuántas conexiones más tomaré en mi vida, cuantos vuelos mas tendré que esperar, cuántas veces correré por los pasillos de un aeropuerto para no perder un vuelo, sabía que este año seria un año de cambios y transición, la nostalgia de ver mi ciudad antes de venirme esta vez fue diferente, esta vez lo sentí como hace poco lo dije, una despedida lenta, sabiendo que siempre amare a Guayaquil con todas las virtudes y defectos de mi ciudad, de mi puerto, de mi río de colores y atardeceres, sabiendo que tengo un mundo por ver y vivir, llevando en el pecho a mi ciudad y mi país, amándolo desde donde esté y sabiendo que querré a muchos lugares y puede y es más que seguro que de muchos me cueste despedirme, sabiendo que aún hay camino por recorrer y, que ese camino, esta vida, yo la elegí.  

El viaje 2017

 

Meses antes de hacer este viaje tenía todo planeado para otro destino hasta que un día amanecí con ganas de no ir al país que tenía planeado,  y para mi sorpresa las otras dos semanas todo en mi camino desde la publicidad hasta conversaciones sobre Chile, así que amanecí un día decisivo a ir a Chile, eran meses complicados para mí, no tenía mucho tiempo para planear el viaje, así que lo único que hice fue definir fechas, comprar pasajes y definir qué ciudad estaría, el resto pues nada, no investigue absolutamente nada y Lo único que quería era la vida y el viaje fluyeran como tenía que fluir, buscaba relajarme y volvía a hacer lo que en realidad era hacer, aprender, conocer, sorprenderme, hacer un viaje no solo exterior si no también interior y es bueno saber que soy lo conseguí, para este viaje me recibí un tip viajero, salir de Tumbes – Perú (ciudad fronteriza con Ecuador) era más barato que salir de Guayaquil y la verdad que estamos solo a 4 ho ¿Por qué no, compre los vuelos en línea, desde Tumbes a Santiago y un vuelo interno desde Santiago a Calama (Atacama), llegue a Santiago en la madrugada, casi cinco de la mañana y tome un autobús directo a Valparaíso que sea donde había decidido pasar los primeros días de mi viaje ya había coordinado con un amigo viajero y bueno más bien el coordinador todo esa parte del viaje yo solo le dije que iba a ser y confiaba en que me iba a gustar todo lo que el programara y pues Así es como el momento en que pasaré 3 días en esa hermosa ciudad, volví dos días o bien, un día y medio antes de regresar a Ecuador, sabía que no podía irme de Chile sin volver a ver un atardecer en Valpo (magia pura). Luego de la primera semana de la semana en Valpo de noche viaje a dormir en Santiago ya que al día tienes mi vuelo para Calama para iniciar la parte más aventurera de este viaje, Desierto de Atacama (Chile) y Uyuni (Bolivia) que no solo termino siendo Uyuni si no toda la reserva Edu ardo Avaroa, para resumir todos los paisajes de Chile y Bolivia que vitan la lengua sin palabras, hay lugares tan surrealistas que terminan creyendo que la vida es soñar despiertos.

PD: los espero en el proximo post.

cofcof

cof